Estamos aquí otra vez para hablar de uno de mis temas favoritos: las cejas.
Tengo cierta fijación por la depilación de cejas, me las repaso todos los días, soy incapaz de verme asomar un pelito y no coger las pinzas para quitármelo. Empecé a depilármelas a los 14 años, porque desde pequeña siempre he sido un poco cejijunta, así que empecé quitándome el entrecejo; y poco a poco me metí más y más hasta acabar con las cejas súper depiladas. Nadie me ha enseñado nunca a depilármelas, ni si me quedarían bien de una forma u otra, no tengo ningún tipo de formación al respecto, pero leo e investigo mucho sobre el tema, y simplemente he ido viendo modelos que me gustaban e intentando imitarlas en mí misma, así además de coger mucha práctica, he llegado a controlar qué forma es la que le queda bien a mi cara, la longitud y el grosor adecuados para mí.
Después empecé a hacérselas a mi madre, a mi hermana, amigas… A mí me gusta mucho hacerlo, y ellas siempre han quedado satisfechas con el resultado, no debo de hacerlo del todo mal! 🙂

Tengo las cejas anchas, de pelo muy oscuro, grueso y fuerte, muy largo, difícil de domar.
Las he llevado de muchas formas, gruesas, finas, largas, cortas, tupidas, con poco pelo, arqueadas, rectas… Al final la conclusión a la que he llegado es que lo mejor para mí son unas cejas ligeramente arqueadas, más cortas de lo que realmente las tengo, y más bien gruesas que finas, creo que las cejas demasiado finas al estilo años 70 le quedan bien a muy poca gente, por lo menos a mí no me favorecen. Siempre intento seguir la linea natural de las cejas, y no intentar conseguir una forma artificial.

Estas son mis cejas en distintos momentos:

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No son del todo iguales, pero más o menos siempre conservan la misma estructura.
Me gusta cambiar de forma a menudo, experimentar, me canso de verlas siempre igual, así que siempre termino haciéndome alguna catástrofe que luego tardo un par de meses en recuperar, pero no lo puedo evitar.

Además de la simple extracción del pelo, creo que también es importante recortar con tijeras los pelos más largos que molestan, pero que no se pueden quitar; y maquillarlas con sombra para cejas (venden kits de cejas), o con lápiz. Yo uso este último, y desde que lo descubrí no puedo vivir sin él, siempre tengo alguna calvita o algún pelo que se ha caído cuando no debía. Con el lápiz de cejas se solventan esos problemas y quedan unas cejas perfectas.

En próximas entradas, pondremos algunos ejemplos de depilación de cejas, el antes y el después.
Mi hermana también explicará un poco la teoría de cómo depilar bien las cejas, y qué forma darles según cada persona.
Esperamos que os sea útil.