(Hermana mayor) 

Hola a todos.

Hoy no traigo la review de ningún producto, ni vengo a enseñaros nada. Hoy simplemente quería escribir sobre un tema que afecta a mucha gente, y que he sufrido personalmente: el acné severo en adultos.

Es un problema muy serio que afecta no sólo a nivel físico, sino también psicológico a las personas que lo padecen.

Últimamente estoy viendo y siguiendo a una chica en Instagram que tiene este problema, y que tiene un blog donde cuenta su día a día con la enfermedad. El blog se llama mypaleskin.blogspot.com, y la verdad es que vale la pena verlo. Es admirable por su parte que sufriendo de acné severo se muestre ante el mundo con la cara lavada, y nos enseñe cómo puede cambiar su vida y su relación con los demás, al llevar maquillaje y tapar su problema, y al no llevarlo. Las reacciones son totalmente distintas. Esta chica recibe comentarios de todo tipo, desde que es preciosa, a que es un monstruo…

A mí no se me hubiera ocurrido jamás, cuando tenía este problema, hacer videos en internet, ni subir fotos, cuando ni si quiera me atrevía a salir a la calle sin maquillaje para que no se me viera cómo tenía la cara. Me afectó muchísimo a nivel emocional, y eso es algo que te marca para toda la vida, así que al igual que ella, quiero compartir mi experiencia con personas que estén pasando por una situación similar.

La gente asocia este tipo de problema dermatológico a una falta de higiene, o a una mala alimentación. Pero no tiene por qué ser siempre por estos motivos. Precisamente en mi caso, por falta de higiene no fue, todo lo contrario, y no es que se diga que como a base de fruta y verdura, pero tampoco me pongo las botas a comer grasas y fritos. También depende de factores hormonales, estrés…

En mi caso, empecé a sufrir de acné severo con 20 años, ya no era una adolescente, y es más, de adolescente había tenido algunos granitos como todo el mundo, pero nada que ver con lo que me ocurrió años después. Yo lo achaco al uso de un producto de una marca de higiene muy famosa, de supermercado, que por aquella época lanzó una línea de cuidado para pieles grasas. Yo empecé a preocuparme por mi piel grasa a los 17 años, y empecé a utilizar productos de farmacia específicos para intentar controlar un poco el exagerado exceso de sebo y brillos de mi cara. Cuando salió este nuevo producto quise probarlo, porque siempre estaba en busca de cosas que me fueran mejor que lo que estaba usando, y pedí una muestra del limpiador facial. Empecé a utilizarlo y una semana después empezó mi transformación. Me llené de granos, pero no de granitos pequeños que desaparecen en un par de días, eran granos enormes, internos, dolorosos, enquistados, muchísimos… era horrible. Puede que este producto tuviera algo que ver, o puede que no… nunca lo sabré. Lo que sí sé, es que un par de meses después lo retiraron del mercado y esta marca nunca volvió a sacar un producto de estas características.

Empecé a maquillarme para ir a clase, porque me daba vergüenza que la gente me viera la cara así. Estuve varios meses poniéndome todo tipo de cosas que me daba el dermatólogo, sin éxito. Iba todos los meses y siempre me daba algo nuevo para probar, y a mí me daba la sensación de que me estaba usando como conejillo de indias, y que estábamos dando palos de ciego. Yo no veía ningún tipo de mejoría, y psicológicamente estaba cada vez peor, estaba súper obsesionada con el tema. Tampoco ayuda que tu madre te esté recordando cada 5 minutos lo mal que tienes la cara, y lo exagerado que es tu acné. No tengo apenas fotos de aquella época, porque me horrorizaba ver mi cara en ese estado. Parece una tontería, pero un problema así afecta a tu estado de ánimo y a tu autoestima, que la deja por los suelos.

 Después de varios meses en tratamiento con el dermatólogo, y de dejarme un pastón en cremas, limpiadores, y demás… me dijo que la única solución que veía, dado el estado de mi cara, y de mi ánimo, era empezar un tratamiento con Roacutan. Supongo que muchos ya lo sabréis, pero Roacutan es un tratamiento bastante fuerte a base de vitamina A, que lo que hace es secar literalmente las glándulas sebáceas, con lo que los granos no tienen de qué alimentarse y se “mueren”. Tarda un par de meses en hacer efecto, pero va muy bien. Lo malo de este tratamiento, es que no sólo seca las glándulas sebáceas que alimentan los granos de la cara, sino que las seca todas… Es decir, labios secos, pelo seco, ojos secos, nariz seca… todo. También es algo agresivo con el hígado, por lo que todos los meses han de hacerte analíticas para controlar que todo está bien por ese lado. Otra contraindicación de este medicamento es que causa graves malformaciones físicas en el feto, con lo que tienes que estar absolutamente segura de que no estás embarazada, y que no lo vas a estar en los próximos meses.

Yo este tratamiento lo hice en verano, que no es nada recomendable por el tema de la sequedad que os comentaba, y porque además, no te puede dar el sol en la cara mientras estés en tratamiento. Empecé en junio y lo terminé en septiembre, me tragué toooodo el verano, pero el dermatólogo me vio tan mal, que dijo que no lo podíamos retrasar más. Este tratamiento se suele hacer durante 6 meses, pero yo lo hice sólo de 3, todavía no sé por qué.

A los dos meses de empezar, noté que los granos desaparecían, que tenía la cara genial, y no sólo eso, yo tengo el pelo hiper graso, y mientras estuve en tratamiento, lo tenía muy bien; me aguantaba limpio tres días, algo impensable para mí, que para llevarlo bien me lo tengo que lavar TODOS los días. No tuve problemas de sequedad en otras zonas del cuerpo, salvo en los labios, que siempre los tengo cortados y aquello agravó un poco la situación, pero nada que no se pudiera solventar con un buen bálsamo labial, y bebiendo mucha agua. El dermatólogo también me dio una crema súper hidratante para la cara, porque se me empezaba a resecar en exceso pasados unos meses. Se llamaba Ureadin, de Isdin, que como su propio nombre indica, es una crema a base de urea que hidrata muchísimo, era muy ligera y la verdad que me fue muy bien.

 La mejoría me aguantó hasta dos meses después de dejar el tratamiento, justo cuando dejó de hacer efecto. Que el problema volvió. No volvió con la misma intensidad que antes, que era insoportable, pero los granos grandes y dolorosos volvieron a aparecer. Esto fue un palo, porque me suponía volver a empezar con algo que yo creía erradicado. El tratamiento de Roacutan no lo podía volver a hacer, y veía que iba a estar como antes, sin remedio. Como ya tenía la experiencia con el dermatólogo, y salvando el Roacutan, no me había acertado en nada, decidí empezar a investigar por mi cuenta.

Me leía todo lo que caía en mis manos sobre el tema, investigué muchísimo, buscaba productos apropiados para mi tipo de piel y mi problema de acné, leía experiencias de otras personas, me hice toda una experta en el tema. Me gasté un dineral en cremas y en maquillajes para tapar los granos sin que esto hiciera que me salieran más… Dejé de utilizar marcas de farmacia y empecé con marcas de cosmética, Estée Lauder, Clinique, Shiseido, SK-II, y con los aceites esenciales… Poco a poco la cosa fue mejorando, pero no conseguía erradicar el problema del todo. A todo esto yo ya tenía 27 años!

He estado, y sigo estando obsesionada con este tema desde los 20 años, y tengo 34. Sigo leyendo muchísimo sobre el tema, porque aun hoy en día me sigue saliendo algún granito esporádico, y sigo teniendo la piel hiper seborreica, pero creo que a estas alturas de la vida lo tengo totalmente bajo control. Es un tema que me apasiona porque creo que todo se puede mejorar, así que nunca dejo de “estudiar” mi piel y sus posibles tratamientos.

Un buen día, a mis 27 años, descubrí leyendo por internet la marca Biologique Recherché, que ha sido la que literalmente me ha salvado la cara. Empecé a usar los productos de esta marca y mis problemas de acné y granitos se acabaron para siempre. Pero ya no sólo eso, tengo la piel genial, ni una marca, ni una cicatriz, nadie se cree que haya sufrido de acné severo durante años y ya de adulta. La gente alucina cuando les digo que yo a los 20 años y hasta los 25 tenía la cara hecha un desastre, hasta el punto de tener que tratarlo con Roacutan.

Empecé a utilizar la crema Dermopurificante por las noches, y en cuestión de dos meses mi cara era otra. Viendo lo bien que me había ido, empecé a cambiar todos mis productos faciales por los de esta marca, y a día de hoy todo, o casi todo lo que utilizo es de Biologique Recherché. Es una marca cara, sí, lo es, pero a mí me ha solucionado un problema del que no veía que pudiera salir, y eso para mí no tiene precio. Recuperar la autoestima, poder salir a la calle sin maquillar y no estar pensando en que los demás van a pensar que soy un monstruo, o una cochina que no se lava la cara; mirarme al espejo con una sonrisa porque me gusta lo que veo, notar que mi piel está sana, y sobre todo conocer mi piel como nadie más lo hace. Sé perfectamente lo que me puedo poner y lo que no, lo que me va bien y lo que me va mal, tener la solución a cada problema que se me presenta en ella… después de tantos años soy una absoluta experta en mi piel, por eso no soporto que una dependiente de perfumería venga y me quiera vender cualquier cosa.

 Mi pasión por la cosmética viene dada por un problema, una enfermedad, no por gusto; es puro miedo a volver a tener un problema como el que ya he tenido. Pero mi obsesión por acabar con este problema me ha hecho toda una entendida en la materia. Mi madre no para de decirme que siempre estoy comprando cremas, pero luego es la primera que me dice que parece mentira lo bien que tengo la piel para la edad que tengo, sobre todo sabiendo lo mal que la he tenido en el pasado.

Es algo que he adquirido por necesidad, pero que me he dado cuenta de que me encanta, y disfruto con ello, que no puedo evitar coger una crema y darle la vuelta para ver qué ingredientes lleva y qué hace cada uno, me he acostumbrado a hacerlo y me sale sin querer. Tanto es así que mis amigas y compañeras de trabajo recurren a mí cuando necesitan una crema para un problema determinado, y se fían de lo que les digo (cosa que a veces me da un poco de miedo, la verdad). Yo controlo mucho el tema de la piel grasa y el acné, pero se me escapan otros tipos de problemas, entendedme, yo me he centrado en lo que me tocaba personalmente 😛.

Es un gustazo entrar en un centro de estética, y que la doctora nada más verte te diga que tienes una piel preciosa. Y tú piensas que tanto tiempo, dinero y estudio invertido en ella ha tenido su recompensa. Te sientes bien, y ves que todo tu esfuerzo y cuidados han servido para algo.

Os dejo una foto de cuando tenía el problema, y una foto actual. Podeis juzgar por vosotros mismos el cambio. (Voy maquillada en ambas fotos). 

Menudo rollo os he soltado, pero creo que vale la pena compartir una experiencia así, sobre todo por si lo lee alguien que esté pasando por esto. Es una enfermedad complicada, difícil de tratar y de sobrellevar, pero tiene solución!! 😉
Ánimo a todos los que estéis pasando por una situación igual o parecida a la mía.

Nos vemos pronto!