Hola a todos!!!

 

Ya sabéis, si nos seguís, que soy una loca de las cejas. Que me encanta llevarlas perfectas, y todo lo que tenga que ver con su cuidado y mantenimiento.

Creo que las cejas son una parte vital del rostro, que un maquillaje perfecto, con unas cejas desastrosas, dan como resultado un desastre; por lo menos yo, sólo me podría fijar en lo mal que están las cejas,  y no en lo bien que está el maquillaje. Mientras que si tienes unas buenas cejas, no te hace falta mucho más. Por lo menos en mi humilde opinión.

 

Yo siempre he tenido unas cejas marcadas, anchas, con pelo fuerte, largo y bastante oscuro. Hasta que con 15 años empecé a depilármelas a muerte, para darles la forma que a mí me parecía bonita en ese momento, y que ahora, al ver las fotos de aquella época, me parecen un auténtico horror. Demasiado finas y arqueadas, lo que yo ahora llamo “cejas de dibujo animado”, que dada la forma natural de mi ceja, quedaban súper antinaturales.

Cuando me di cuenta de eso, empecé a dejarlas crecer con el sufrimiento que eso conlleva, porque no sé vosotras, pero yo me pongo de los nervios cuando veo que los pelitos de las cejas empiezan a asomar, y tengo que darles muerte inmediatamente. Así que, dejarlos crecer para mí es todo un reto.

Lo hice, y empecé a llevar las cejas más anchas, con su forma natural, y empecé a obsesionarme con que siempre estuvieran perfectas.

 

No os miento si os digo que lo primero que hago al levantarme de la cama, es ponerme un vaso de leche en el microondas, y durante el minuto que tarda en calentarse, me quito los pelitos que me hayan podido salir esa noche (os lo creáis o no, en el entrecejo siempre quito 4 ó 5!). Esto mismo lo hago antes de acostarme… me parece muy fuerte que durante la noche les dé tiempo a salir!!! Es de locos!

 

En fin, llevo unos 20 años obsesionada con las cejas perfectas, y cuando empecé a oír hablar del microblading, vi una puerta abierta a poder dormir más por la mañanas, y en definitiva, a ganar tiempo en mi vida que ahora le dedico a mis cejas. 

Estuve investigando mucho, y viendo muchas fotos de gente que se lo había hecho. En general, no me gustaba nada de lo que veía, y los sitios que tenía cerca, y a los que podría ir, me parecía que no trabajaban bien. Las cejas que diseñaban no eran de mi estilo, y no me parecía que el resultado que ofrecían fuera a ser de mi agrado. Vamos, resumiendo, que no encontraba ningún centro donde trabajaran según mis gustos.

No me iba a arriesgar a hacerme algo así en un lugar en el que no confiara al 100%. Es algo permanente y está, ni más ni menos, que en la cara, vamos, imposible de esconder en caso de desastre total.

Esto me echaba mucho para atrás. Tampoco me gustaba cómo les habían quedado a muchas Youtubers/Instagramers que se lo habían estado haciendo poco tiempo atrás. Con lo que, pensando que ellas tendrían acceso a los mejores profesionales, empecé a perder la esperanza de encontrar a alguien que me dejara unas cejas perfectas.

Mientras tanto, yo seguía viendo en Instagram a chicas que se lo habían hecho (al otro lado del charco) y a quienes se las habían dejado preciosas. Me moría de envidia!!

 

Hasta que un día viendo la cuenta de una de las Instagramers a las que sigo, de Valencia, vi que ella se lo había hecho, y se las habían dejado preciosas. Ella estaba súper contenta, y lo recomendaba al 100%.

Entré en la cuenta de la chica que se lo había hecho, y aluciné.

Me encantó lo bien que trabajaba, la naturalidad de las cejas que hacía, y de lo bueno que era el resultado final. Me enamoré de su trabajo, y decidí que iba a ser ella quien me lo hiciera.

¡¡Le pedí cita en julio, y me la dio para mediados de octubre!!! Para que os hagáis una idea de cómo tiene la agenda!

 

Tenía unas ganas locas de ir. La espera se me hizo eterna. Cada día, cuando me plantaba delante del espejo para maquillarme las cejas, me decía a mí misma: “un día menos para que esto se acabe”.

Y el día llegó! Puede que fuera el día más lluvioso que yo recuerde en toda mi vida. Incluso dudé que fuera capaz de llegar, porque habían cortado carreteras, accesos, estaciones de metro, etc. Valencia estaba colapsada por la lluvia. Pero yo tenía que intentarlo, después de 3 meses de espera, no lo podía dejar pasar así como así.

Llegué! 

Para empezar, me lo he hecho en Tamara Freitas Studio Academy.

Y allí conocí a Tamara, la chica encargada de cambiarme la vida, jajajaja.

Para empezar, ella es encantadora, y transmite profesionalidad, seguridad y confianza. Eso me parece súper importante.

 

Le gustó la forma de mis cejas, me dijo que era perfecta y que no la iba a cambiar (las llevaba maquilladas porque venía del trabajo). Para mí eso fue el mejor cumplido que me han hecho nunca. Que alguien como ella, me diga eso…

Así que, me las desmaquilló y empezó con el proceso.

Me estuvo tomando medidas, y dibujando cómo debería ser mi ceja.

Lo cierto es que me asusté un poco, porque al dibujar el contorno de las cejas se ven súper anchas. Pero hay que tener en cuenta, que los pelitos te los dibuja dentro de esos límites, con lo que no van a ser tan gruesas como parecen.

Como me parecieron perfectas, empezó con el microblading. Antes de empezar, te pone anestesia para que el proceso sea menos doloroso.

Yo tengo que decir que apenas noté que me estuviera haciendo nada. No puedo decir que sintiera “dolor”. Claro que también dicen que “sarna con gusto no pica”, no? Seguro que eso tuvo algo que ver, jajajaja.

El proceso duró más o menos una hora. Y a mí se me hizo eterna, porque tenía muchísimas ganas de ver el resultado, estaba súper nerviosa.

Cuando me levanté de la camilla y me vi en el espejo… madre mía!! Habían quedado perfectas!! Y eso que en ese momento estaban rojas, hinchadas, súper oscuras y no se apreciaba realmente el trabajo que había hecho. Pero la forma era perfecta, y no se veía ni una calvita. Qué felicidad!!!

No me defraudó en absoluto! Sigo pensando que tiene un gusto exquisito para esto, y unas manos privilegiadas.

Me dio unas recomendaciones para el cuidado de la zona en los días posteriores, y lo que podía y no podía hacer hasta que hubieran cicatrizado.

 

He ido haciendo un seguimiento por Instagram de cómo ha sido el proceso de cicatrización del microblading.

La verdad es que no he tenido ningún tipo de molestia, lo he llevado súper bien, y no se me ha hecho para nada incómodo.

Al día siguiente sentía un poco de escozor, pero muy leve, y fue tan sólo durante un par de horas. Después, no he notado nada más.

Lo más antiestético es la descamación que sufres cuando las costritas se empiezan a secar y a caer, que llevas las cejas súper oscuras, y se te empiezan a llenar de pellejitos blancos… Es bastante feo, pero yo me pasaba un gupillón desinfectado, y limpio, para retirar estas pielecillas que estaban por ahí sueltas. Sin rascar, y con cuidado de no tocar las costras que todavía no se habían secado, y de no arrancar ninguna. Se deben caer ellas solitas!

Esta foto es propiedad de Tamara Freitas. Mil gracias!

Esta foto pertenece a Tamara Freitas. Mil gracias!

También he ido viendo cómo el pigmento iba bajando de intensidad, e incluso desapareciendo por algunas zonas. Ya me avisó de que eso podría pasar, hay zonas donde el pigmento no se coge bien, o es la misma piel la que lo escupe. Por lo que habría que repasarlo una vez estén completamente cicatrizadas.

Un día después del Microblading. The Sisters of Beauty©️

20 días post Microblading. The Sisters of Beauty ©️

2 meses y medio post Microblading. The Sisters of Beauty ©️

Tres meses después fui al retoque. Sólo un porcentaje de personas necesitan un retoque tras la primera sesión, y yo por supuesto, formo parte de él. Por qué? Pues porque soy súper exigente, súper perfeccionista, y súper agonías con las cejas. Y no me las veía perfectas. Entre otras cosas, porque el pigmento me había desaparecido por la parte de abajo del arco de la ceja, en ambas. Y me las tenía que maquillar.

 El repaso fue mucho más rápido y liviano que la primera sesión. Pensaba que me las volvería a dibujar para saber con certeza dónde habían desaparecido los pelitos, y dónde habría que volver a dibujarlos, o si se había dejado alguno por el camino que hiciera falta incluir, pero no. Fue revisando y redibujando sobre los pelitos que se habían difuminado, o casi desaparecido.

En la primera sesión combinó dos técnicas diferentes, el Microblading (dibujar los pelitos uno a uno), y el Shading (micropigmentación para sombrear, y que se vean las cejas más marcadas y rellenas). Pero en el retoque tan sólo me hizo la primera de ellas, el Shading lo llevaba intacto y no era necesario retocarlo.

De hecho, cuando vuelva a ir al repaso anual (porque pienso ir), tampoco me voy a repasar el Shading, porque sinceramente, creo que queda más natural, y más bonito la técnica del pelo a pelo.

Esta vez me curaron mucho más rápido, porque el daño había sido menor, y al igual que la vez anterior, no sentí ningún dolor, ni ninguna molestia en la zona. Mis cejas están casi casi perfectas, porque creo que la perfección no existe.

Mis cejas un día después del retoque. The Sisters of Beauty ©️

Sigo maquillándolas a diario, sí, pero mucho menos que antes de hacérmelo. Repaso simplemente donde se me ha caído algún pelito puntual, o bajo el arco de la ceja, donde por alguna extraña razón, el pigmento no se fija, y me sigue faltando “algo”. Me atrevería a decir que las llevo prácticamente igual que antes de ir al retoque, porque donde yo considero que me faltaban pelitos por dibujar en la primera sesión, me siguen faltando; y los que se me habían difuminado en los tres meses que he tardado en ir al retoque, se me han vuelto a difuminar y están casi como antes de ir la segunda vez 🤷🏻‍♀️. Mi piel no quiere tinta en esa zona, ¿qué le vamos a hacer? 😣

 

Como os digo, mis cejas no están perfectas al 100%, cosa que me gusta, porque así se ven más naturales, y que a la vez no me gusta, porque me obliga a repasarlas todos los días (las necesito perfectas!).

Aun así, estoy muy contenta con el resultado, y me lo volvería a hacer sin dudarlo.

El precio es de 242€, y el primer repaso son 50€.

 

Si estáis pensando en haceros este tratamiento, os recomiendo que busquéis a alguien que os inspire confianza, de quien podáis ver trabajos previos, y que disponga de los medios y el espacio para dar un buen servicio. Ya sé que es muy obvio, y que resulta muy evidente lo que acabo de decir, pero aun así, me sigo encontrando con personas que no lo han hecho, y lo han lamentado después.

Mucha gente me ha dicho que les parece muy caro, y que conocen sitios donde lo hacen por la mitad, sin listas de espera, y en su barrio.

No digo que en esos sitios vayan a dar un mal servicio, eso no tiene por qué ocurrir, pero en mi modesta opinión, prefiero gastarme un poco más, y tener la seguridad de que estoy en buenas manos (sobre todo cuando lo que van a hacer está en MI CARA).

 

Espero que mi experiencia os haya ayudado a la hora de valorar los pros y los contras, si estáis pensando en hacéroslo.

Yo volveré al estudio de Tamara en unas semanas para acompañar a mi madre, que también se lo va a hacer (si no estuviera contenta, ¿¿llevaría a mi madre??? Noooooooooooooo!!). Mi suegra se lo hizo en septiembre y también quedó encantada! 😬

 

Os dejo unas fotos del proceso, y del resultado final, para que lo veáis por vosotras mismas.

Nos leemos pronto!!